© 2019 Nora Cherñajovsky

Galería Dharma. Buenos Aires, Argentina. 2005
Pinturas. Serie de dos.

Manifiesto Grupo Dharma

El Grupo Dharma siente, piensa, actúa o es. Pero por sobre todas las cosas, es. Ese ser es un poco la ley del Dharma, esa palabra tan significativa que nos prestó Oriente. Así, respirando esta Argentina y este mundo, el Grupo Dharma exhala arte. Así de simple.
No surge con el fin de revelarse ni con la idea de contestar otros argumentos.
No surge para llamar la atención con modismos conceptuales.
El Grupo Dharma surge como la naturaleza lo indica, espontáneamente, en un sincronismo de encuentros y posibilidades, para expresar algo tan obvio que ya parece ridículo tener que decirlo: porque es el pincel y la acción de pintar lo que nos une. Y no por agruparse se cierra el círculo, ni provoca para que surjan las comparaciones. Al contrario, en el inmenso mar de artistas que no gritan que es el arte, si no que lo hacen manchando la tela, el grupo Dharma puede ya de ese modo invitar o inspirar a que el juego continúe y que el fuego no se apague condicionado a los vientos del mercado. Entonces los grupos sirven para juntar valor, fuerzas y esperanzas. Para romper el hielo, para reírse, para ayudarse mutuamente. Si todos los grupos pudieran tener algo de esto, casi no se notaría la razón por la que cada uno se ha gestado. En el cosmos del arte, como una estrella que aún podemos ver y disfrutar, el grupo Dharma titila en la oscuridad, y agradece estar aquí para pintar y compartir arte.
Este grupo de pintores unido por la marchand Maria Eugenia Quesada tomo por el único camino posible, que como ley natural, atraviesa el capricho de querer nacer y expresarse, y con pincel y conciencia se convierte en co-creador.
“No es el momento de oponer, es el momento de proponer.”

Grupo Dharma

Dharma Group Manifest

The Drama Group feels, thinks, acts, or is. But foremost, it is. This being is a bit the Law of Dharma, that significant word that the Orient lent us. Thus, by breathing this Argentina and the world, the Dharma Group exhales art. As simple as that.

It doesn’t emerge with the objective of revealing itself or with the idea of contesting other arguments. It doesn’t emerge to call attention with conceptual idioms.
The Dharma Group emerges, as nature indicates, spontaneously, in a synchronism of encounters and possibilities to express something so obvious that it’s almost ridiculous to mention: because it’s the brush and the action of painting that unites us. And the circle doesn’t close by joining ranks, nor does it provoke so that comparisons appear. On the contrary, in the immense sea of artists who don’t shout what art is all about, but do so by
painting a canvas, the Dharma Group can in this way invite or inspire the game to continue
so that the fire isn’t put out, conditioned by the winds of the market. The groups are useful to gather valor, strength and hope. To break the ice, to laugh, to help each other.
If all groups could’ve some of this, the reason for the creation of each one would hardly
be noticed. In the cosmos of art, as a star that we can still see and enjoy, the Dharma Group
twinkles in the darkness, and is grateful for being here to paint and share the art.
This group of painters, united by art expert Maria Eugenia Quesada, took the only path possible, a natural law, a whim of wanting to be born and express themselves with a brush and a conscience, and turn into co-creators.
“It isn’t a time to oppose, it’s a time to propose”.

Grupo Dharma